Funcionarios de diferentes sectores del Ejecutivo admiten que las explicaciones de Adorni parecieron más enfocadas en construir una estrategia judicial que en ordenar la discusión en la opinión pública. Este enfoque ha limitado la comunicación a lo vinculado con el proceso por presunto enriquecimiento ilícito, que se encuentra bajo la supervisión del juez federal Ariel Lijo y del fiscal Gerardo Pollicita.
En la Casa Rosada también se reconoce que, de facto, la estrategia judicial ha primado sobre la política del Gobierno. No lo consideran una decisión formal, sino una consecuencia práctica del enfoque que Adorni y su equipo adoptaron, priorizando la organización de su situación patrimonial ante los organismos de control y la Justicia, antes de intentar mitigar el impacto comunicacional e interno.
La respuesta oficial será de respaldo, aunque con cautela. Según indicaron fuentes cercanas al Presidente, Milei cree que Adorni ha cumplido con sus obligaciones al presentar la documentación correspondiente y que el futuro del caso depende ahora de la Justicia. Desde Balcarce 50 aseguran que el jefe de Gabinete continuará en sus funciones y que no se contempla la posibilidad de nombrar a otro portavoz.
Sin embargo, el respaldo no elimina las tensiones en el interior del Gobierno. En varios despachos se optó por el silencio, evitando hacer declaraciones públicas sobre la situación patrimonial del ministro coordinador. Algunos funcionarios de alto rango admiten que no todos estaban informados previamente sobre los argumentos que presentaría Adorni, señalando que su exposición fue elaborada con un pequeño círculo vinculado a Karina Milei.
Otros sectores del Ejecutivo opinan que la presentación de Adorni podría contribuir a clarificar el escenario, aunque coinciden en que las próximas etapas deben ser más transparentes. Existen expectativas de que, a partir de ahora, el Gobierno se distancie del debate sobre cuestiones patrimoniales para enfocarse en gestión, reformas y el Congreso. La visión interna es mantener a Adorni sin exagerar su defensa y evitar que el caso continúe ocupando el centro de la agenda.
Milei desea que Adorni retome su rol de vocero, pero en un formato diferente. En el Gobierno son conscientes de que ya no es posible reconstruir el perfil confrontativo que caracterizó la primera fase de la gestión, al considerar que el caso ha deteriorado el peso político del jefe de Gabinete y limita su proyección electoral, lo que obliga a una mayor centralidad comunicacional de los ministros.
El nuevo rol propuesto para Adorni combina su presencia pública con una coordinación interna. En el Ejecutivo, se espera que desempeñe un papel más enfocado en organizar los mensajes y propuestas de los ministerios, con menor exposición en temas sensibles. La vocería se mantendría, aunque reorientada hacia la gestión en lugar de la confrontación abierta con la oposición y los medios.
Este caso ha puesto de relieve inconsistencias públicas. En marzo, Adorni afirmó que había declarado todo lo que le correspondía. En abril, ante el Congreso, afirmó que sus declaraciones consistían en todos los detalles de su patrimonio y que no había ocultamiento. No obstante, esta semana reconoció haber tenido ahorros no declarados y que había realizado rectificaciones en sus declaraciones patrimoniales.
La Justicia ahora investigará el origen de esos fondos. Pollicita revisará la documentación relacionada con los activos digitales mencionados por Adorni y determinará cómo solicitar información sobre las transacciones de bitcoin. Además, incluirá en su análisis las cantidades que el jefe de Gabinete afirmó haber tenido antes de asumir la función pública y la declaración jurada confidencial de su esposa, Bettina Angeletti.
Milei también ha señalado públicamente su apoyo, al compartir un mensaje de Santiago Oría, director de Realizaciones Audiovisuales de Presidencia, quien defendió a Adorni y criticó a los medios. Sin embargo, en la Casa Rosada se busca que este respaldo no dé lugar a una nueva escalada en el discurso. En las últimas horas, la pauta ha sido sostener a Adorni, evitar cambios de nombres y avanzar con la agenda oficial.
El Ejecutivo pretende reactivar el Congreso este mes y desviar la atención hacia las reformas. Entre los proyectos en revisión figuran el super-RIGI, la ley de lobby, juicio por jurados, desregulación, y otros textos que se espera organizar en las próximas semanas. Además, se confía en que el Mundial ayude a reducir la repercusión del caso y permita restablecer la agenda legislativa y económica.









