Bullrich, hace poco más de un mes, había solicitado a Adorni que presentara su declaración jurada “de inmediato” para aclarar las dudas en torno a su considerable aumento patrimonial. En una reunión previa, había intentado abordar este tema con el Presidente, aunque fue interrumpida por él, quien mantuvo su decisión de respaldar al jefe de gabinete, al igual que la secretaria general de la Presidencia.
Las declaraciones de Bullrich forman parte de una estrategia que refleja su creciente distancia respecto a las decisiones del Gobierno. Tras solicitar explicaciones sobre el patrimonio de Adorni, participó de una reunión de la comisión de Libertad de Prensa en la Cámara alta, presidida por la senadora Carolina Moisés, donde se criticó al Gobierno por restringir el acceso de la prensa a la Casa Rosada.
Semanas después, Bullrich también mostró su desacuerdo “por razones de conciencia” al respecto del retiro del pliego de la juez María Verónica Michelli, que había sido vetada por el Presidente y su hermana, Karina Milei, debido a que es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon. Aunque Bullrich se abstuvo en la votación del pliego, este finalmente fue aprobado por el Senado, lo que generó interpretaciones acerca de su relación con la secretaria general de la Presidencia.
Desde su entorno, sostienen que Bullrich no manifestó sus críticas con la intención de distanciarse del espacio libertario ni de crear divisiones internas. En cambio, valoran su postura como una defensa de su base electoral, destacando que en un entorno donde no se marca la diferencia, su importancia se vería disminuida, según comentó uno de sus asesores. También se hicieron eco de las preocupaciones que surgieron tras las explicaciones brindadas por el jefe de gabinete, quien fue considerado como políticamente vulnerable tras sus intervenciones, lo que llevó a Bullrich a dar un paso más en su distancia con el ministro coordinador.








