En este contexto de desafíos y logros, las científicas argentinas han logrado destacar en el ámbito internacional: el país se posicionó como el que cuenta con la mayor cantidad de premiadas de América Latina y el Caribe en el reconocido Premio Internacional L’Oréal-UNESCO ‘Por las Mujeres en la Ciencia’.
La última en ser reconocida es la bioquímica Raquel Lía Chan, quien fue galardonada en la edición 2026 por su trabajo en biotecnología agrícola y el desarrollo de cultivos más robustos ante el cambio climático. Chan, investigadora del CONICET, profesora en la Universidad Nacional del Litoral y directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, recibió el premio por su descubrimiento de genes y mecanismos biológicos que mejoran la tolerancia de las plantas ante fenómenos extremos como sequías, inundaciones y altas temperaturas.
Con este reconocimiento, Argentina suma un total de 12 científicas galardonadas a través de este programa, consolidándose como el país latinoamericano con más premios en la historia del galardón. Entre las galardonadas se encuentran Andrea Gamarnik, Alicia Dickenstein, Karen Hallberg, Belén Elgoyhen, María Teresa Dova, Mariana Weissman, Cecilia Bouzat, Julia Etulain, Amy Austin, María Molina y Florencia Cayrol.
De acuerdo con estadísticas proporcionadas por UNESCO y la Fundación L’Oréal, Argentina se clasifica en el puesto 12 de los 20 países con mayor proporción de mujeres investigadoras globalmente, con un 53,6% de las personas que investigan en el país siendo mujeres. Este porcentaje excede el promedio mundial, donde las mujeres representan solo el 31,7% de quienes se dedican a la investigación científica.
No obstante, este aumento de participación no se traduce en igualdad de oportunidades. El mismo informe revela que el 86% de las investigadoras han enfrentado situaciones de sexismo y cerca de la mitad ha sufrido acoso sexual. Además, solo el 12% de los altos cargos en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son ocupados por mujeres.
“Aunque hoy vemos avances importantes, las barreras siguen existiendo. Creo que una de las mayores limitaciones sigue siendo la dificultad de equilibrar el trabajo científico con las responsabilidades de cuidado y del hogar”, comenta Chan.
La científica de Santa Fe lleva décadas investigando la resistencia de los cultivos a condiciones climáticas cada vez más adversas. Su trabajo se centra en variedades de trigo, maíz, arroz y soja que puedan enfrentar el déficit hídrico y otros factores de estrés ambiental, en un contexto global marcado por el calentamiento y la inseguridad alimentaria.









