Las bajas se produjeron en el marco de una reorganización financiera que incluye la renegociación de obligaciones de Rheem y una serie de movimientos de activos dentro de las empresas controladas por el grupo.
En una presentación realizada ante la CNV el 8 de septiembre, Garovaglio y Zorraquín informó que el costo total de las indemnizaciones abonadas por las desvinculaciones representó el 41% de los resultados financieros consolidados correspondientes al período cerrado el 30 de junio de 2026. El documento fue firmado por Ambrosio Nougués, presidente de la compañía.
Los estados financieros consolidados del período registraron una ganancia neta de $2.439 millones. A partir de la proporción comunicada por la empresa, el costo de las indemnizaciones se ubicaría en torno a los $1.000 millones, aunque la compañía no precisó el monto exacto ni detalló en cuáles de las sociedades del grupo se concentraron las bajas.
El directorio justificó las desvinculaciones en el marco de las disposiciones de la Ley de Contrato de Trabajo y señaló que se tuvieron en cuenta posibles contingencias derivadas de eventuales reclamos laborales.
Al mismo tiempo, Rheem avanzó con la reestructuración de parte de su deuda. Al 30 de junio, la compañía acordó refinanciar un préstamo subordinado de USD 9,48 millones con Rheem Manufacturing Company y Federico Zorraquín. La nueva fecha de vencimiento quedó establecida para el 31 de diciembre de 2028 y la obligación continuará devengando intereses.
Las conversaciones para reorganizar los pasivos habían comenzado a principios de 2026. El esquema contempló asistencia financiera de Federico Zorraquín, la cancelación de un préstamo senior y la extensión del vencimiento de la deuda subordinada. En junio, Rheem había cancelado completamente el crédito senior.
La refinanciación permitió extender el período para cancelar el préstamo subordinado, aunque la obligación continúa vigente. Por sus características, este tipo de deuda tiene una prioridad de cobro posterior respecto de otras obligaciones de la compañía.
La reorganización también involucró a Finpak, sociedad controlada en un 98,05% por Garovaglio y Zorraquín. La empresa concretó el traspaso de su planta ubicada en el Área Industrial El Pantanillo, sobre la ruta nacional 38, en Catamarca.
Como parte de la operación, Finpak recibió a cambio un terreno de 28.403,63 metros cuadrados situado sobre Camino a Los Molinos, en el departamento Capital de Córdoba. Según la documentación presentada, ambos inmuebles tienen una valuación equivalente, por lo que la operación fue registrada como un intercambio de activos y no como una venta destinada a obtener liquidez.
El movimiento se produce después de un período de resultados financieros dispares dentro del grupo. La última información financiera disponible de Finpak, correspondiente al ejercicio anual cerrado en junio de 2025, había mostrado una pérdida de $177,9 millones.
Garovaglio y Zorraquín es un conglomerado argentino con actividades industriales, agropecuarias, inmobiliarias y financieras. Sus antecedentes se remontan a fines del siglo XIX y la sociedad quedó formalizada en 1926 junto con la familia Zorraquín. Con sede en Buenos Aires, el grupo mantiene participaciones en distintas compañías, entre ellas Rheem, dedicada a la fabricación de termotanques y calefones, y Finpak. Sus acciones ordinarias cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires bajo el ticker GARO.









