Los nuevos datos fueron presentados por el Gobierno y utilizados por el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, para plantear la necesidad de acelerar el ritmo de extracción. El funcionario señaló que el escenario actual implica un cambio desde una estrategia basada en administrar la escasez hacia otra orientada a aprovechar la abundancia de recursos, con una menor intervención estatal y una mayor participación del sector privado.
El incremento de las estimaciones responde a tres factores técnicos. Por un lado, el área prospectiva considerada útil se amplió un 22% con la incorporación de zonas ubicadas en el sur de Mendoza y Río Negro.
A esto se sumó la identificación de un 39% más de niveles de roca aptos para la perforación. El avance fue posible a partir de la experiencia acumulada durante la última década, ya que Vaca Muerta está conformada por distintos estratos superpuestos y no constituye una capa uniforme.
El tercer factor fue el aumento del factor de recuperación, que mide qué proporción del petróleo existente puede ser extraída con la tecnología disponible. Este indicador mejoró un 54% debido a avances en la estimulación hidráulica y en la determinación de la distancia óptima entre pozos.
La comparación toma como referencia 2013, cuando se puso en marcha el desarrollo comercial de Loma Campana, en Neuquén, mediante un acuerdo que contempló una inversión inicial de US$1.240 millones. Ese proyecto marcó el paso de la etapa piloto a la explotación no convencional a gran escala mediante fractura hidráulica. En aquel momento, la producción de Vaca Muerta rondaba los 10.000 barriles diarios.
Desde entonces, la producción creció de manera significativa. En junio de 2026, la producción de petróleo de la Argentina alcanzó un máximo histórico de 914.900 barriles diarios. El petróleo no convencional representó el 70% de la producción nacional acumulada durante el año.
Solo en el último año, Vaca Muerta incorporó 157.486 barriles diarios de producción, un volumen superior al que generaba toda la formación en 2018. Desde el inicio de su desarrollo masivo, el crecimiento anual promedio fue del 36%.
De acuerdo con la estimación presentada por el Gobierno, los 30.000 millones de barriles calculados alcanzarían para casi un siglo de producción al ritmo actual. Si se considera su destino potencial para exportaciones, el volumen representaría unos 250 años.
En este escenario, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como uno de los principales instrumentos de la estrategia oficial. Según explicó González, el régimen no modifica la cantidad de petróleo existente, pero mejora las condiciones para desarrollar los recursos, facilita proyectos destinados a la exportación y permite avanzar en infraestructura de transporte de crudo y gas.
Entre las obras vinculadas con ese objetivo se encuentra el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, que conectará Allen con Punta Colorada a través de 437 kilómetros. La obra presenta un avance superior al 77% y tiene previsto comenzar las operaciones de exportación a comienzos de 2027, con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios. El volumen podría elevarse a 550.000 barriles durante ese mismo año y alcanzar los 700.000 a partir de 2028.
Las proyecciones oficiales contemplan un fuerte aumento de las exportaciones energéticas. La estimación es que el proyecto genere cerca de US$15.000 millones anuales hacia 2030, mientras que el Banco Central calcula que las exportaciones combinadas de energía y minería podrían superar los US$51.000 millones en ese año.
El estudio fue solicitado por la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía en octubre de 2025 y elaborado mediante un trabajo conjunto entre técnicos del sector energético, especialistas académicos y funcionarios públicos. La metodología utilizada consistió en un análisis volumétrico probabilístico bajo el estándar internacional PRMS 2018, con validación técnica de instituciones académicas y especializadas.









