El especialista subrayó este tema a partir de la experiencia de Carolina Trippar, quien es reconocida en las redes sociales y cuenta con más de dos millones de seguidores en YouTube y medio millón en Instagram. Trippar reveló su diagnóstico de cáncer de mama con metástasis. “Hoy me siento fuerte. Siento que ya llegó el momento de compartírselos. Tengo cáncer”, confesó. Según su relato, tardó varios meses en procesar el diagnóstico y decidirse a hacerlo público.
Tartaglione aplaudió su valentía y utilizó su caso para transmitir un mensaje a las mujeres jóvenes, instándolas a no posponer las consultas ni los estudios preventivos. El estudio al que se refirió es la mamografía, una prueba de imágenes que permite identificar lesiones mamarias en etapas tempranas, incluso antes de que sean palpables.
El médico recomendó comenzar con este examen a los 40 años y realizarlo anualmente según las indicaciones del ginecólogo y los riesgos específicos de cada paciente. “El dato más importante que te quiero dar es que te tenés que hacer la mamografía. ¿Cuándo? A los 40 años”, enfatizó en su presentación.
Además, destacó que una de las ventajas de la mamografía es su capacidad para detectar anomalías que aún no se manifiestan como bultos. Según indicó, esta prueba puede identificar lesiones de aproximadamente 0,5 centímetros.
Por tal razón, la palpación no debe ser vista como un sustituto de la mamografía ni de la consulta médica. “La mamografía te detecta lesiones muy pequeñas. Esto es importante”, puntualizó, invitando a las mujeres a comprobar cuándo fue su último control.
La edad para comenzar a realizar mamografías podría anticiparse en caso de contar con antecedentes de cáncer de mama en la familia. Tartaglione hizo énfasis en los diagnósticos en madres, tías o abuelas y recomendó iniciar el seguimiento diez años antes de la edad a la que se diagnosticó algún familiar. “Si lo tuvo a los 40, te la tenés que hacer a los 30”, ejemplificó.
La frecuencia y la edad de los estudios deben ser evaluadas de manera individual por el ginecólogo, ya que no todas las pacientes presentan el mismo nivel de riesgo. Además de los antecedentes genéticos, el médico mencionó otros factores de riesgo, como el tabaquismo, la obesidad y la hipertensión. Resaltó que, aunque la enfermedad es poco común antes de los 30 años, cuando se presenta en edades tempranas, frecuentemente está relacionada con una carga hereditaria significativa.
Durante su intervención, Tartaglione destacó la importancia de un diagnóstico y tratamiento oportunos, asegurando que “nueve de cada diez se pueden curar. Y esto es importantísimo”. Sin embargo, advirtió que anualmente se diagnostican alrededor de 22.000 casos de cáncer de mama, lo que equivale a aproximadamente 60 diagnósticos diarios.









